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sábado, 4 de julio de 2009

Recurrir a María Santísima es recurrir a la Madre de la Misericordia, dispuesta de tal modo en nuestro favor que cualesquiera que sean nuestras necesidades y, especialmente las del alma, movida por su misma caridad y aun adelantándose a nuestras súplicas, nos socorre siempre y nos infunde los tesoros de la gracia de Dios.

Así, pues, cada vez que la saludamos con la salutación angélica, y repitiéndola en el Santísimo Rosario tejemos en honor de la Virgen una devota corona, verdaderamente no se puede decir cuán grato es a sus ojos nuestro obsequio. Con aquel saludo le recordamos su exaltación sublime y el principio de nuestra salud en la encarnación del Verbo, y al mismo tiempo su divina e indisoluble unión con las alegrías y dolores y con las humillaciones y los triunfos de su Hijo Jesús en el gobierno y la santificación de las almas.

Así como somos deudores a Cristo por habernos comunicado en cierto modo su propio derecho para llamar Padre a Dios y tenerle por tal, también le somos deudores de habernos comunicado benignamente el derecho de llamar madre a María Santísima y de tenerla por tal. Aunque la lengua no acierta a expresarlo, las almas piadosas experimentan y saben lo que esa ardiente llama de caridad es en María nuestra Madre, no según la naturaleza, sino por Jesucristo.

María conoce todos nuestros negocios, sabe los auxilios que necesitamos, ve los peligros públicos o particulares que nos amenazan, y los trabajos que nos afligen; pero singularmente descubre los terribles enemigos con quienes tenemos que luchar para la salvación de nuestras almas. Y en todas estas pruebas y peligros, cualesquiera que sean, María puede eficazmente, y desea ardientemente, venir en auxilio de sus amados hijos, por lo cual hemos de acudir a María alegres y confiados, invocando esos lazos maternales que la unen a Jesús y a nosotros.

Invoquemos su socorro humilde y devotamente, valiéndonos de la oración que Ella misma nos ha enseñado, y que tan agradable le es: el Santo Rosario, y abandonémonos con corazón gozoso y confiado en los brazos de nuestra mejor Madre.

No hay exageración en afirmar que no debe temerse que la ignorancia y el error destruyan la fe en las familias y las naciones donde la práctica de rezar el Santo Rosario se mantenga en el primitivo honor.

(Carta Encíclica Magnae Dei Matris, León XIII)

miércoles, 1 de julio de 2009

El trato con Jesús, en el Sacrificio del Altar, trae consigo necesariamente el trato con María, su Madre. Quien encuentra a Jesús, encuentra también a la Virgen sin mancilla, como sucedió a aquellos santos personajes —los Reyes Magos— que fueron a adorar a Cristo: entrando en la casa, hallaron al Niño con María, su Madre. Pero la vida sobrenatural es rica, variada: en otros instantes, llegaremos a Jesús si pasamos antes por María. Nuestra oración a la Santísima Virgen se convierte así en un itinerario que, poco a poco, nos va acercando al Corazón amabilísimo de Jesucristo.

¿Cómo entender, si no, el Rosario, maravillosa y universal devoción mariana? El Santo Rosario constituye una oración, una plegaria cuajada de actos de fe, de esperanza, de amor, de adoración y de reparación. No me canso nunca de recomendarlo a todos, para que lo recen en sus hogares, que han de ser —como el de Nazaret— focos de noble cariño humano y de amor divino.

(…) Escribí cuando era joven que a Jesús se va y se vuelve por María. Con esa misma convicción afirmo que no nos ha de extrañar que, los que no desean que los cristianos vayan a Jesús —o que vuelvan a El, si por desgracia lo han perdido—, empiecen silenciando la unión a Nuestra Señora o sosteniendo, como hijos ingratos, que las tradicionales prácticas de piedad están superadas, que pertenecen a una época que se pierde en la historia. Las almas desgraciadas, que alimentan esa confusión, no perciben que quizá involuntariamente cooperan con el enemigo de nuestra salvación, al no recordar aquella sentencia divina: pondré perpetua enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y el suyo.

Si se abandonan las numerosas devociones marianas, muestras del amor a Nuestra Señora, ¿cómo lograremos los hombres, necesitados siempre de concretar nuestro amor con frases y con gestos, expresar el cariño, la gratitud, la veneración a la que con su fiat —hágase en mí según tu palabra— nos ha convertido en hermanos de Dios y herederos de su gloria?

Si se debilita en el alma del cristiano el trato con María, se inicia un descamino que fácilmente conduce a la pérdida del amor de Dios. La Trinidad Santísima dispuso que el Verbo bajara a la tierra, para redimirnos del pecado y restituirnos la condición sobrenatural de los hijos de Dios; y para que viéramos a Dios en carne como la nuestra, para que admirásemos la demostración palpable, tangible, de que todos hemos sido llamados a ser partícipes de la naturaleza divina. Y este endiosamiento, que la gracia nos confiere, es ahora consecuencia de que el Verbo ha asumido la naturaleza humana, en las purísimas entrañas de Santa María.

Nuestra Señora, por tanto, no puede desaparecer nunca del horizonte concreto, diario, del cristiano. No es indiferente dejar de acudir a los santuarios que el amor de sus hijos le ha levantado; no es indiferente pasar por delante de una imagen suya, sin dirigirle un saludo cariñoso; no es indiferente que transcurra el tiempo, sin que le cantemos esa amorosa serenata del Santo Rosario, canción de fe, epitalamio del alma que encuentra a Jesús por María.

(San Josemaría Escrivá de Balaguer)

domingo, 16 de noviembre de 2008

Promesas de Nuestra Sra del Rosario

La Madre de Dios, en persona, le enseñó a Santo Domingo a rezar el rosario en el año 1208 y le dijo que propagara esta devoción y la utilizara como arma poderosa en contra de los enemigos de la Fe.
El rosario se mantuvo como la oración predilecta durante casi dos siglos. Cuando la devoción empezó a disminuir, la Virgen se apareció al Beato Alano de la Rupe y le dijo que reviviera dicha devoción. La Virgen le dijo también que se necesitarían volúmenes inmensos para registrar todos los milagros logrados por medio del rosario y reiteró las promesas dadas a Sto. Domingo referentes al rosario.

Promesas de Nuestra Señora, Reina del Rosario:

1. Quien rece constantemente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.

2. Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.

3. El Rosario es el escudo contra el infierno, destruye el vicio, libra de los pecados y abate las herejías.

4. El Rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina. Sustituye en el corazón de los hombres el amor del mundo con el amor de Dios y los eleva a desear las cosas celestiales y eternas.

5. El alma que se me encomiende por el Rosario no perecerá.

6. El que con devoción rece mi Rosario, considerando sus sagrados misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada, se convertirá si es pecador, perseverará en gracia si es justo y, en todo caso será admitido a la vida eterna.

7. Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los Sacramentos.

8. Todos los que rezan mi Rosario tendrán en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia y serán partícipes de los méritos bienaventurados.

9. Libraré bien pronto del Purgatorio a las almas devotas de mi Rosario.

10. Los hijos de mi Rosario gozarán en el cielo de una gloria singular.

11. Todo cuanto se pida por medio del Rosario se alcanzará prontamente.

12. Socorreré en sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.

13. He solicitado a mi Hijo la gracia de que todos los cofrades y devotos tengan en vida y en muerte como hermanos a todos los bienaventurados de la corte celestial.

14. Los que rezan el Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.

15. La devoción al Santo Rosario es señal manifiesta de predestinación de gloria.

miércoles, 8 de octubre de 2008

"Oh Rosario bendito de María..."

"El Rosario nos transporta místicamente junto a María, dedicada a seguir el crecimiento humano de Cristo en la casa de Nazaret. Eso le permite educarnos y modelarnos con la misma diligencia, hasta que Cristo «sea formado» plenamente en nosotros (cf. Ga 4, 19). Esta acción de María, basada totalmente en la de Cristo y subordinada radicalmente a ella, «favorece, y de ninguna manera impide, la unión inmediata de los creyentes con Cristo». De verdad, en el Rosario el camino de Cristo y el de María se encuentran profundamente unidos. ¡María no vive más que en Cristo y en función de Cristo! (...)

Oh Rosario bendito de María, dulce cadena que nos une con Dios, vínculo de amor que nos une a los Ángeles, torre de salvación contra los asaltos del infierno, puerto seguro en el común naufragio, no te dejaremos jamás. Tú serás nuestro consuelo en la hora de la agonía. Para ti el último beso de la vida que se apaga. Y el último susurro de nuestros labios será tu suave nombre, oh Reina del Rosario, oh Madre nuestra querida, oh Refugio de los pecadores, oh Soberana consoladora de los tristes. Que seas bendita por doquier, hoy y siempre, en la tierra y en el cielo."

(Carta Apostólica "Rosarium Virginis Mariae", Juan Pablo II)

martes, 7 de octubre de 2008

Mes del Rosario

“Este mes de octubre nos ofrece un motivo de oración y de reflexión: la memoria de la Virgen María del Rosario, que se celebra precisamente hoy.

La imagen tradicional de la Virgen del Rosario representa a María que en un brazo lleva al Niño Jesús y en el otro presenta la corona del Rosario de santo Domingo. Esta imagen significativa muestra cómo el Rosario es un medio donado por la Virgen para contemplar a Jesús y, al meditar en su vida, amarle y seguirle cada vez más fielmente.

Es la consigna que la Virgen ha dejado en sus diferentes apariciones. Pienso, en particular, en las de Fátima, acaecida hace 90 años, a los tres pastorcillos, Lucia, Jacinta y Francisco, en las que se presentó como «la Virgen del Rosario», y recomendó con insistencia el rezo del Rosario todos los días.

Nosotros también queremos acoger la maternal petición de la Virgen, comprometiéndonos a rezar con fe el Rosario por la paz en las familias, en las naciones y en todo el mundo. Os invito a rezar cada día, con más piedad y devoción, esta tradicional oración mariana, y que la contemplación de los principales misterios de la vida de Nuestro Señor Jesucristo aumente en nosotros la fe, la esperanza y la caridad.”

(S.S. Benedicto XVI, 7 de Octubre 2007)

domingo, 21 de septiembre de 2008

El misterio del hombre

"Quien contempla a Cristo recorriendo las etapas de su vida, descubre tambien en El la verdad sobre el hombre. El Rosario ayuda a abrirse a esta luz. Siguiendo el camino de Cristo, el cual “recapitula” el camino del hombre, el creyente se sitúa ante la imagen del verdadero hombre. Contemplando su nacimiento aprende el carácter sagrado de la vida. Mirando la casa de Nazaret, se percata de la verdad originaria de la familia según el designio de Dios. Escuchando al Maestro en los misterios de su vida pública encuentra la luz para entrar en el Reino de Dios. Siguiendo sus pasos hacia el Calvario, comprende el sentido del dolor salvador. Por fin, contemplando a Cristo y a su Madre en la gloria, ve la meta a la que cada uno de nosotros esta llamado, si se deja transfigurar por el Espíritu Santo. De este modo, cada misterio el Rosario, bien meditado, ilumina el misterio del hombre.

Al mismo tiempo, resulta natural presentar en este encuentro con la santa humanidad del Redentor tantos problemas, afanes, fatigas y proyectos que marcan nuestra vida. «Descarga en el señor tu peso, y él te sustentará». Meditar con el Rosario significa poner nuestros afanes en los corazones misericordiosos de Cristo y de su Madre. Después de largos años, recordando los sinsabores, que no han faltado tampoco en el ejercicio del ministerio petrino, deseo repetir, casi como una cordial invitación dirigida a todos para que hagan de ello una experiencia personal: sí, verdaderamente el Rosario « marca el ritmo de la vida humana », para armonizarla con el ritmo de la vida divina, en gozosa comunión con la Santísima Trinidad, destino y anhelo de nuestra existencia."

(Carta Apostólica "Rosarium Virginis Mariae", Juan Pablo II)

miércoles, 10 de septiembre de 2008

La familia que reza unida, permanece unida

"El Rosario es, desde siempre, una oración de la familia y por la familia. Antes esta oración era apreciada particularmente por las familias cristianas, y ciertamente favorecía su comunión. Conviene no descuidar esta preciosa herencia. Se ha de volver a rezar en familia y a rogar por las familias, utilizando todavía esta forma de plegaria.

La familia que reza unida, permanece unida. El Santo Rosario, por antigua tradición, es una oración que se presta particularmente para reunir a la familia. Contemplando a Jesús, cada uno de sus miembros recupera también la capacidad de volverse a mirar a los ojos, para comunicar, solidarizarse, perdonarse recíprocamente y comenzar de nuevo con un pacto de amor renovado por el Espíritu de Dios.

Muchos problemas de las familias contemporáneas, especialmente en las sociedades económicamente más desarrolladas, derivan de una creciente dificultad para comunicarse. No se consigue estar juntos y a veces los raros momentos de reunión quedan absorbidos por las imágenes de un televisor. Volver a rezar el Rosario en familia significa introducir en la vida cotidiana otras imágenes muy distintas, las del misterio que salva: la imagen del Redentor, la imagen de su Madre santísima. La familia que reza unida el Rosario reproduce un poco el clima de la casa de Nazaret: Jesús está en el centro, se comparten con él alegrías y dolores, se ponen en sus manos las necesidades y proyectos, se obtienen de él la esperanza y la fuerza para el camino."

(Carta Apostólica "Rosarium Virginis Mariae", Juan Pablo II)

lunes, 21 de julio de 2008

Ingrid Betancourt: "Es un milagro de la Virgen"

Rezo del Rosario jugó papel vital en rescate de secuestrados colombianos.
El rezo del Rosario, que desde hace años impulsan numerosas organizaciones católicas y que el Presidente Álvaro Uribe ha convertido en práctica característica de su Gobierno, es para cada vez más colombianos el secreto detrás del nuevo momento que atraviesa el país y el "arma secreta" que permitió el reciente rescate sin un solo tiro de 15 secuestrados en poder de las FARC.
Según Lidia Ríos, representante de la Legión de María en Medellín, son miles los colombianos que desde hace tres años rezan el Rosario por la liberación de los numerosos secuestrados que la guerrilla mantiene en cautiverio.
"Todos hemos rezado mucho al Señor y a la Santísima Virgen para que está liberación tuviera el éxito que tuvo, y no nos hemos quedado tranquilos sino que seguimos orando y seguiremos orando por esta intención", señaló Ríos a ACI Prensa a propósito de las declaraciones del mandatario, quien poco después del rescate de los rehenes, incluyendo a la política Ingrid Betancourt, aseguró que "el operativo tuvo la luz del Espíritu Santo, la protección de nuestro Señor y de la Virgen en todas sus expresiones".
Según Ríos, el éxito que Uribe está logrando contra la violencia en Colombia obedece "a esa devoción y esa entrega que tiene a Jesús y María" y si se ha salvado de enemigos y atentados es gracias a que "el Señor y la Virgen lo han librado y lo siguen acompañando, porque él constantemente los invoca y está trabajando de la mano de la Iglesia".
"Gracias a Dios estamos empezando a ver una luz en Colombia, y eso es lo que creen todos los secuestrados que han sido liberados", indicó Ríos.
En efecto, la propia Ingrid Betancourt que se confesaba católica no practicante antes de su secuestro, declaró a la prensa que su rescate es un milagro de la Virgen. "Estoy convencida de que esto es un milagro de la Virgen. Para mí, su mano en todo este suceso es algo muy claro", declaró luego de seis años en manos de las FARC.
Clara Rojas, su ex compañera de labor política que la acompañó en el secuestro y fue liberada hace unos meses, declaró a la prensa que "durante el secuestro, nos encomendamos mucho a ella, le rezamos mucho el rosario y hablamos de que, cuando saliéramos, le íbamos a dar las gracias".

miércoles, 25 de junio de 2008

Revestirse de Cristo

"La efusión del Espíritu en el Bautismo une al creyente como el sarmiento a la vid, que es Cristo, lo hace miembro de su Cuerpo místico. A esta unidad inicial, sin embargo, ha de corresponder un camino de adhesión creciente a Él, que oriente cada vez más el comportamiento del discípulo según la 'lógica' de Cristo: «Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo». Hace falta revestirse de Cristo.

En el recorrido espiritual del Rosario, basado en la contemplación incesante del rostro de Cristo –en compañía de María– este exigente ideal de configuración con Él se consigue a través de una asiduidad que pudiéramos decir 'amistosa'. Ésta nos introduce de modo natural en la vida de Cristo y nos hace como 'respirar' sus sentimientos.

«Como dos amigos, frecuentándose, suelen parecerse también en las costumbres, así nosotros, conversando familiarmente con Jesús y la Virgen, al meditar los Misterios del Rosario, podemos llegar a ser, en la medida de nuestra pequeñez, parecidos a ellos, y aprender de estos eminentes ejemplos el vivir humilde, pobre, escondido, paciente y perfecto»."


(Carta Apostólica "Rosarium Virginis Mariae", Juan Pablo II)

lunes, 9 de junio de 2008

Contemplar con María el rostro de Cristo

"Recitar el Rosario es, en realidad, contemplar con María el rostro de Cristo. Es como ir a la 'escuela' de María para leer a Cristo, para penetrar sus secretos, para entender su mensaje.

La contemplación de Cristo tiene en María su modelo insuperable. Nadie se ha dedicado con la asiduidad de María a la contemplación del rostro de Cristo. Los ojos de su corazón se concentran de algún modo en Él ya en la Anunciación, cuando lo concibe por obra del Espíritu Santo; en los meses sucesivos empieza a sentir su presencia y a imaginar sus rasgos. Cuando por fin lo da a luz en Belén, sus ojos se vuelven también tiernamente sobre el rostro del Hijo, cuando lo «envolvió en pañales y le acostó en un pesebre».

Desde entonces su mirada, siempre llena de adoración y asombro, no se apartará jamás de Él. Será a veces una mirada interrogadora, como en el episodio de su extravío en el templo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto?»; será en todo caso una mirada penetrante, capaz de leer en lo íntimo de Jesús, hasta percibir sus sentimientos escondidos y presentir sus decisiones, como en Caná; otras veces será una mirada dolorida, sobre todo bajo la cruz, donde María no se limitará a compartir la pasión y la muerte del Unigénito, sino que acogerá al nuevo hijo en el discípulo predilecto confiado a Ella; en la mañana de Pascua será una mirada radiante por la alegría de la resurrección y, por fin, una mirada ardorosa por la efusión del Espíritu en el día de Pentecostés.
María vive mirando a Cristo y tiene en cuenta cada una de sus palabras: «Guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón». Los recuerdos de Jesús, impresos en su alma, la han acompañado en todo momento, y han sido aquellos recuerdos los que han constituido, en cierto sentido, el Rosario".

(Carta Apostólica "Rosarium Virginis Mariae", Juan Pablo II)

martes, 27 de mayo de 2008

El Papa ve una nueva primavera del Rosario

"Hoy, juntos, confirmamos que el santo rosario no es una práctica piadosa del pasado, como oración de otros tiempos en los que se podría pensar con nostalgia. Al contrario, el rosario está experimentando una nueva primavera. No cabe duda de que este es uno de los signos más elocuentes del amor que las generaciones jóvenes sienten por Jesús y por su Madre, María. En el mundo actual, tan dispersivo, esta oración ayuda a poner a Cristo en el centro, como hacía la Virgen, que meditaba en su corazón todo lo que se decía de su Hijo, y también lo que él hacía y decía.

Cuando se reza el rosario, se reviven los momentos importantes y significativos de la historia de la salvación; se recorren las diversas etapas de la misión de Cristo. Con María, el corazón se orienta hacia el misterio de Jesús. Se pone a Cristo en el centro de nuestra vida, de nuestro tiempo, de nuestras ciudades, mediante la contemplación y la meditación de sus santos misterios de gozo, de luz, de dolor y de gloria.

Que María nos ayude a acoger en nosotros la gracia que procede de estos misterios para que, a través de nosotros, pueda difundirse en la sociedad, a partir de las relaciones diarias, y purificarla de las numerosas fuerzas negativas, abriéndola a la novedad de Dios. En efecto, cuando se reza el rosario de modo auténtico, no mecánico y superficial sino profundo, trae paz y reconciliación. Encierra en sí la fuerza sanadora del Nombre Santísimo de Jesús, invocado con fe y con amor en el centro de cada avemaría."

(Papa Benedicto XVI en la Basílica de Santa María la Mayor), mayo 2008

lunes, 26 de mayo de 2008

El Santo Rosario: Más poderoso que la bomba atómica

(Testimonio del Padre Schiffer S.J., sobreviviente de Hiroshima)
El del 6 de agosto de 1945 Durante la Segunda Guerra Mundial dos ciudades japonesas fueron destruidas por bombas atómicas: Hiroshima y Nagasaki.
En Nagasaki, como resultado de la explosión, todas las casas en un radio de aprox. 2.5 Km del epicentro fueron destruidas. Quienes estaban dentro quedaron enterrados en las ruinas. Los que estaban fuera fueron quemados.
En medio de aquella tragedia, una pequeña comunidad de Padres Jesuitas vivía junto a la iglesia parroquial, a solamente ocho cuadras (aprox. 1Km) del epicentro de la bomba.
La iglesia junto a la casa de los jesuitas quedó destruida, pero su residencia quedó en pié y los miembros de la pequeña comunidad jesuita sobrevivieron. No tuvieron efectos posteriores por la radiación, ni pérdida del oido, ni ningúna otra enfermedad o efecto.
El Padre Hubert Schiffer fue uno de los jesuitas en Hiroshima. Tenía 30 años cuando explotó la bomba atómica en esa ciudad y vivió otros 33 años mas de buena salud. El narró sus experiencias en Hiroshima durante el Congreso Eucarístico que se llevó a cabo en Filadelfia (EU) en 1976. En ese entonces, los ocho miembros de la comunidad Jesuita estaban todavía vivos.
El Padre Schiffer fue examinado e interrogado por más de 200 científicos que fueron incapaces de explicar como él y sus compañeros habían sobrevivido. El lo atribuyó a la protección de la Virgen María y dijo: "Yo estaba en medio de la explosión atómica... y estoy aquí todavía, vivo y a salvo. No fui derribado por su destrucción."
Además, el Padre Schiffer mantuvo que durante varios años, cientos de expertos e investigadores estudiaron las razones científicas del porqué la casa, tan cerca de la explosión atómica, no fue afectada. El explicó que en esa casa hubo una sola cosa diferente: "Rezábamos el rosario diariamente en esa casa".
En la otra ciudad devastada por la bomba atómica, Nagasaki, San Maximiliano Kolbe
había establecido un convento franciscano que también quedó intacto, los hermanos protegidos gracias a la protección de la Virgen. Allí ellos también rezaban diariamente el santo rosario.

martes, 20 de mayo de 2008

El secreto admirable del Santo Rosario

“No es posible expresar cuánto prefiere la Santísima Virgen el Rosario a las demás devociones, cuán benigna se muestra para recompensar a quienes trabajan en predicarlo, establecerlo y cultivarlo y cuán terrible, por el contrario, contra quienes se oponen a él.
El Rosario, recitado con la meditación de los misterios:
nos eleva al perfecto conocimiento de Jesucristo;
nos purifica del pecado;

nos enriquece con gracias y méritos;
nos da la victoria sobre nuestros enemigos;
nos facilita la práctica de las virtudes;
nos inflama en el amor a Jesús;
y finalmente, nos obtiene toda clase de gracias.

Meditemos, pues, la vida y sufrimientos de Jesús mediante el Santo Rosario. ¡Nadie podrá comprender jamás el tesoro de santificación que encierran las oraciones y misterios del Rosario!”
(extracto de "El secreto admirable del Santísimo Rosario", de San Luis María G. de Montfort)
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Misterios Gozosos (Lunes y Sábado)
1º La Anunciación
2º La visitación de María a su prima Santa Isabel
3º El nacimiento de Jesús
4º La presentación de Jesús en el Templo
5º El Niño perdido y hallado en el Templo
Misterios Luminosos (Jueves)
1º El Bautismo de Jesús en el Río Jordán
2º Las bodas de Caná
3º Jesús proclama el Reino e invita a la conversión
4º La Transfiguración
5º La institución de la Eucaristía
Misterios Dolorosos (Martes y Viernes)
1º La oración de Jesús en el huerto de los olivos
2º Los azotes que recibió Jesús atado a una columna
3º La coronación de espinas
4º Jesús carga con la Cruz
5º La Crucifixión y Muerte de Jesús en la Cruz
Misterios Gloriosos (Miercoles y Domingo)
1º La Resurreción del Señor
2º La Ascensión
3º La venida del Espiritu Santo en Pentecostés
4º La Asunción de la Virgen en cuerpo y alma al Cielo
5º La coronación de María como Reina y Madre de todo lo creado
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martes, 13 de mayo de 2008

Nuestra Señora de Fátima

Hoy es un día de gracias especiales. Imitemos a Lucía, Francisco y Jacinta en su amor a la Virgen.

Juan Pablo II decía: “Por designio divino, vino del cielo a esta tierra, en búsqueda de los pequeños privilegiados del Padre, «una mujer vestida de Sol» (Ap 12, 1). Les habla con voz y corazón de madre: os invita a ofrecerse como víctimas de reparación, ofreciéndose Ella para conducirlos, seguros, hasta Dios. (…) Os digo que «se avanza más en poco tiempo de sumisión y dependencia de María, que durante años enteros de iniciativas personales apoyadas en sí mismos» (S. Luis de Montfort, Tratado de la Verdadera Devoción a la SS.ma Virgen). Fue así que los pastorcillos se volvieron santos de prisa.”

Y no hay que tener miedo, pues es la misma Virgen quien nos invita: “!No te desanimes! Nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios."
También les dice a los pastorcitos: “Para salvar a los pecadores, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Orad, orad mucho y haced sacrificios por los pecadores. Son muchas almas que van al infierno porque no hay quien se sacrifique y ruegue por ellas. Es necesario que se enmienden, que pidan perdón de sus pecados... ¡No ofendan más a Nuestro Señor, que está ya muy ofendido! Rezad el rosario todos los días. A quien abrazare la devoción a mi Inmaculado Corazón, prometo la salvación.”

miércoles, 30 de abril de 2008

Cosas de Mamá...

Se cuenta que San Pedro, muy preocupado al notar la presencia de algunas almas a las cuales no recordaba haberlas hecho pasar al cielo, se puso a investigar y encontró un lugar por donde entraban.
Fue entonces ante el Señor y le dijo: - Señor Jesús, habiendo observado que hay aquí algunas almas a las que no recuerdo haberles abierto las puertas para que entraran a gozar de la eterna felicidad, hice algunas investigaciones y hallé un hueco por donde entran.Yo quisiera que lo vieras..........
Aceptó Jesús acompañarlo y vio que del hoyo descubierto colgaba hacia la tierra un inmenso Rosario, por donde constantemente subían almas. Alarmado, le dijo San Pedro: - Creo, Señor, que debemos cerrar esa entrada de....
-NO, NO – le respondió Jesús - ¡DEJALO ASÍ!... ESAS SON COSAS DE MAMÁ...

martes, 29 de abril de 2008

Juan Pablo II y el Rosario

"El Rosario es mi oración preferida. ¡Plegaria maravillosa! Maravillosa en su sencillez y en su profundidad. En esta oración repetimos muchas veces las palabras que la Virgen María escuchó de boca del ángel y de su prima Isabel. A estas palabras se asocia toda la Iglesia. (...)
Sobre el fondo de las palabras "Dios te salve, María", pasan ante los ojos del que las reza los principales episodios de la vida de Cristo, con sus misterios gozosos, dolorosos, gloriosos y luminosos, que nos hacen entrar en comunión con Cristo, podríamos decir, a través del corazón de su Madre".

(JPII)